El desembarco de la multinacional Motorola en la ciudad de Córdoba fue un hito no solo para Córdoba, sino también para Argentina y la región.

El shock global de inversiones en la industria de las telecomunicaciones y de la información en el mundo y la liberalización del comercio fueron acompañados por un gran desarrollo de la industria de software para la enorme demanda internacional.

En los años ’90 Argentina había logrado una inversión en esta industria de casi
US$ 20 mil millones en toda la infraestructura de telecomunicaciones y tecnología de la información. Nuestro país picaba en punta en la consideración internacional, ya que lideraba la modernización de las telecomunicaciones fijas, móviles, satelitales, de datos y de Internet.

Córdoba, que en los ‘80 había desarrollado una industria informática de punta con la presencia de la empresa Microsistemas, gran innovadora en Argentina con alto impacto en las industrias de servicios bancarios y otras actividades, tenía una base interesante en los tiempos que vendrían con la apertura de nuevas inversiones. El gobernador Eduardo Angeloz buscó promoverla a través del “Polo Informático de Sinsacate”, lo que significó una mirada de anticipación.

El directorio mundial de Motorola, en Buenos Aires. El 9 de noviembre de 1997, el directorio global de Motorola sesionó en la ciudad de Buenos Aires. Participaban el presidente de Motorola Chris Galvin, de la familia fundadora de la empresa, Nicholas Negroponte, miembro del directorio y “gurú” de la difusión de la computación en los niños y el resto de los directores. Compartí con ellos dos eventos: una cena en el Roof Garden del Hotel Alvear y al día siguiente una reunión con el Presidente Carlos Menem en Casa Rosada.

En la cena fui ubicado junto a Galvin, quien a lo largo de la misma me hablaba con mucha empatía en medio de la presencia de 500 personas de su empresa y de toda la industria. Al promediar el evento, me preguntó si sabía por qué Motorola había elegido Argentina como lugar para la reunión de directorio, fuera de su sede central. Le contesté que desconocía el motivo. Y expresó: “Gracias a que ustedes, en la Secretaría de Comunicaciones, aprobaron el sistema ‘El que Llama Paga’ en 1996, Motorola en un año vendió 1 millón de teléfonos móviles”. Luego añadió: “Quiero decirle que Motorola está muy agradecida por ello y estoy a disposición si alguna vez puedo ayudarlo”. Brindamos, gratamente sorprendido por el impacto generado por el cambio del modelo de tarificación de la telefonía móvil, que estaba revolucionando no solo a Argentina, sino también muchos países de la región que siguieron el ejemplo de nuestro país (Chile, Paraguay, Uruguay, Perú y hasta México).

Cumbre con Bill Gates. El 23 de marzo de 1999 participé junto al Presidente Menem de un enorme evento de Microsoft realizado en Miami, en el que participaban gran parte de las empresas de alta tecnología del mundo. En el transcurso de ese evento, denominado “Conferencia de Soluciones Empresariales de Microsoft”, tuvimos una reunión de trabajo con Bill Gates, una persona muy carismática y amable. Allí, Menem firmó un convenio para promover la industria del software en Argentina. En esa oportunidad, planteamos a Gates la importancia de instalar en Argentina un centro de software de Microsoft para Sudamérica: se estaba dando el puntapié inicial para poner en agenda a Argentina como actor en la industria del software de exportación, como ya lo eran India, Israel, Irlanda y EEUU, con su conocido Silicon Valley.

Con Goldman Sachs, en Buenos Aires. A pocos días de asumir como intendente, los directivos de Goldman Sachs mundial, encabezados por su CEO Muneer Satter, me invitaron a una reunión de trabajo en Buenos Aires, en el famoso edificio “el rulero”, el 28 de diciembre de 1999. Goldman Sachs había efectuado una importante inversión en una de las muchas nuevas empresas de provisión del servicio de banda ancha en Argentina y quería cambiar ideas sobre oportunidades para el sector. Allí me contaron que estaban desarrollando, junto a la alcaldía de Hong Kong, un proyecto inmobiliario para atraer a empresas de alta tecnología denominado “Cyberport” y me ofrecieron esa experiencia para la ciudad de Córdoba. Incorporamos ese proyecto en la Ordenanza de Modernización Municipal 10207 que sancionamos al poco tiempo, en la cual un artículo específico establecía que la ciudad promovía zonas urbanas de “afinidad tecnológica”, con el fin de facilitar a este tipo de empresas la infraestructura necesaria para desarrollar sus negocios en condiciones competitivas (algo similar a lo que con posterioridad hizo el sector privado con “Ciudad Empresaria”). Ya estaba instalada la estrategia de atraer inversiones en la industria del software

Motorola visita Córdoba por primera vez. José Manuel De la Sota y yo habíamos ganado las elecciones provinciales. El gobernador Ramón Mestre había anticipado las elecciones a diciembre de 1998. Logramos un triunfo sorprendente pero que planteaba una larga e incómoda transición entre el gobierno electo, que asumiría en julio de 1999, y el gobierno constituido.

Durante ese período de transición, una delegación de Motorola se encontraba en nuestra región visitando diversas ciudades a fin de elegir la sede del Centro de Software de Sudamérica. Visitaron Montevideo, Santiago de Chile, Buenos Aires y Córdoba. El viaje a Córdoba fue decepcionante para Motorola, con una agenda muy limitada: algunas visitas a facultades de informática que no resultaron satisfactorias, ya que no se les brindó información sobre la cantidad de profesionales y no estuvieron abiertas a analizar temas de adaptación de su currículo a la demanda del “estado del arte” del software líder mundial. La ausencia de interlocutores provinciales y municipales también pesó en esa impresión negativa.

Finalmente, al regreso a Chicago, sede central de Motorola mundial, la delegación que visitó Córdoba reportó que no aconsejaban que Córdoba fuera la sede del Centro de Software.

Informados por directivos de Motorola Argentina, con Carlos Zárate (director de Motorola Argentina) a la cabeza, sin cuyo apoyo hubiera sido imposible revertir esta negativa, el gobernador electo y yo analizamos qué acciones se podrían llevar adelante para lograr la radicación en Córdoba de esta extraordinaria empresa. Finalmente, quedamos en que apenas asumiéramos el gobierno provincial y municipal prepararíamos una estrategia para ello.

Asunción en julio de 1999. En julio de 1999 asumió el Gobernador De la Sota (y yo como vicegobernador). Esperamos a diciembre de ese año en que asumí como intendente para mover las piezas y dar el primer paso para sensibilizar a Motorola a que estuviera abierta a reanalizar la posibilidad de Córdoba como sede de su primer centro de desarrollo de software en Sudamérica. Durante el mismo mes de diciembre me comuniqué con Chris Galvin, el presidente de Motorola, y le pedí que me recibiera en Chicago lo antes posible. Con elegancia le recordé lo que me había dicho en noviembre de 1997: que lo llamara si alguna vez necesitaba algo de él.

Visité Chicago el 19 de enero de 2000. Me programaron allí una serie de reuniones para conocer más Motorola, la sede de 911 de Chicago, etc. Finalmente, el 20 de enero mantuve la reunión con Galvin y parte de su equipo. Muy cordialmente me expresó que era bienvenido, que con gusto me escuchaba, pero me recordó que el presidente de una empresa como Motorola no tomaba ese tipo decisiones sino que lo hacían las divisiones responsables de esta clase de proyectos. Le expliqué que no le estaba solicitando que cambiara la decisión de descartar a Córdoba: simplemente le pedía nos diera otra oportunidad e invitaba a los mismos técnicos de Motorola a visitar Córdoba nuevamente, donde serían recibidos por el gobierno provincial y municipal, y así poder demostrarles que Córdoba era la mejor opción para instalar su centro de software. Le entregué también una carta del gobernador en el mismo sentido. Galvin sonrió y me dijo: “A eso no le puedo decir que no”. Agregó que probablemente una nueva delegación viajaría a Córdoba.

Al regreso a Córdoba, informé al gobernador y decidimos conformar un equipo provincia-municipio para coordinar la visita, relevar la información útil, presentar opciones de localización y garantizar un acuerdo con las universidades locales. Además, editamos un completo informe específico para Motorola en inglés que incluía toda información necesaria.

La suerte nos acompaña. Apenas asumí como intendente, el entonces Secretario de Comercio de Estados Unidos, William Daley, uno de los más altos funcionarios del Presidente Bill Clinton, me comunicó que haría una gira por Sudamérica en febrero y que además de visitar las principales ciudades capitales, le encantaría visitar Córdoba. Era un increíble gesto de Daley, con quien había construido una amistad en decenas de reuniones en Buenos Aires, Bariloche y Washington. Viajaría acompañado de una delegación de alto nivel y se reuniría con los presidentes de los países que visitaba. En el caso de Córdoba, con el gobernador De la Sota y conmigo.

Esa visita se concretó el 17 de febrero de 2000. Más allá de los detalles de la misma, que incluyó un almuerzo en la Estancia La Paz (Ascochinga), en el que participaron los principales empresarios de la provincia de Córdoba, durante el trayecto entre La Paz y el aeropuerto aproveché para comentarle sobre mi visita a Motorola en enero. Daley, proveniente de una familia demócrata de gran importancia, representaba una verdadera dinastía en el gobierno de la ciudad de Chicago, sede de Motorola. Su padre Richard J. Daley había sido alcalde desde 1955 hasta su muerte, en 1976. En ese momento su hermano Richard era el alcalde de Chicago. Le pedí que nos ayudara ante Motorola y prometió hacer sus mejores esfuerzos. Estoy seguro que lo hizo.

Nueva misión: levantar el aplazo de Motorola. El 20 de marzo de 2000, a solo 3 meses de mi visita a Chicago, arribó a Córdoba la nueva delegación de Motorola, encabezada por Terence Heng y Mel Slater, máximos directivos de dicha empresa, quienes junto con Carlos Zárate, director para Argentina, participaron de intensas reuniones de trabajo con el entonces ministro de Industria, Juan Schiaretti, quien había sido clave en el renacimiento de la industria automotriz, y sus colaboradores, y con el equipo municipal a cargo de Mauricio Bossa, quien por su amplia trayectoria en la industria de las telecomunicaciones tenía una excepcional llegada a Motorola. Luego de esas reuniones de trabajo, en el marco de la política “Córdoba mejora cualquier oferta” impulsada por De La Sota, y aunque el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Carlos Ruckauf intentó seducir a Motorola a último momento con amplios beneficios, al finalizar el último nos quedamos con la sensación de que Córdoba había ganado la batalla.

El jefe de la delegación Motorola, Heng, anunció que “Motorola definirá la inversión local en 30 días más”.

Motorola en Córdoba: el anuncio. Poco tiempo después, Motorola anunció que había elegido instalar en Córdoba su primer Centro de Desarrollo de Software de Sudamérica, que logró la certificación de calidad más alta del mundo: CMMI Nivel 5, según la regla del SEI (Software Engineering Institute). Tal como pronosticó Galvin cuando lo visité en Chicago, “si se instala Motorola en Córdoba luego irán Intel, EDS y otros grandes de la industria”. Según él, “me siguen a donde voy”. Así fue.

Motorola fue una disrupción industrial en Argentina y en Córdoba y una escuela de formación de recursos humanos. Al momento en que se instaló, en 2001, la industria del software local, que facturaba US$ 190 millones anuales y solo exportaba un muy escaso volumen, US$ 35 millones (según informa CEPAL en su documento “Industria del Software”, enero 2005/Proargentina). La llegada de Motorola cambió de manera impresionante estos números.

La industria del software, hoy ampliada a otras tecnologías, convirtió a la “industria del conocimiento” en un motor de la economía de Córdoba y de Argentina, con miles de empresas nacionales y extranjeras, grandes y pymes, que movilizan a cientos de miles trabajadores calificados. Córdoba se convirtió en actor central y la llegada de Motorola fue el puntapié inicial.

(*) Ex Intendente de la ciudad de Córdoba

Fuente: Perfil

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