A.M.G., vecina de Altorrubio, provincia de Cáceres, sospecha que su marido, F.G.M. le es infiel. Algo que no es inusual en las parejas de todo el mundo, si bien lo curioso es cómo ha llegado a tal convencimiento. Y es que, según afirma nuestra protagonista, la mascarilla de su marido “huele a bacalao” algunas veces al volver de la calle.

“Al principio pensaba que se había tomado alguna tapita en el bar de abajo”, comenta la señora, “pero es que ahora vuelve a horas que no hay bares abiertos, y a veces, incluso acaba de comer antes de salir”.

Por otra parte, el supuesto infiel se defiende. “Estoy harto de decirle que las mascarillas que compra vienen de China en barco, y se ve que al volver a darles el aire, aflora el olor a pescao que hay dentro de los contenedores. Y no me cree. Por más que lo argumento, no me cree”. En la redacción, no es que no nos creamos a este hombre, pero como coartada, parece un poco floja.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.